¿Dónde está el país de las hadas?

•14 noviembre 2010 • Dejar un comentario

Cuarto piso del hospital Sótero del Rio. Mirando por la ventana está Navarrete, un chico que sufre alteraciones de consciencia, paranoia y estrés, además de antecedentes de autismo según los psicopedagogos de su escuela. Una tarde gris y bulliciosa en que el reciento está fétido, Navarrete con su abrigo, evita mirar a los “infectados”. Una enfermera lo llama, camina despacio y se apronta a estallar en la consulta pisquiátrica.

Psiquiatra Camus pregunta: -¿usted es Emiliano Alberto Navarrete Troncoso?
Con ingenio responde: – sí, aunque más que Alberto soy Albertío.
- Queremos saber de las bestias que ves. – exclama Bernárdez
- ¡No son bestias! ¡son focas! ¡focas que comen carne humana! – reclama ansioso Navarrete.
- ¿¡ Y qué te han dicho!?- recita irónicamente la doctora.
Responde con voz quebrada – Dicen, dicen que me van a encerrar, en, un… Sanatorio mental.
-¿eso lo asusta?. Interrumpe el psiquiatra Roth. -¡Responde!
Tartamudeando responde: -Sí, porque cuanto más cerca estoy del sanatorio, hay más emoción para las… Bestias, cuanta más sangre humana cae, más felices serán.
[…]

No escucho a los doctores de mi alrededor, unas campanas y fanfarrias sacadas del país de Nunca Jamás o del algun cuento de hadas retumban en mi cráneo, sólo veo texturas y colores, una manera tierna de enceguerse, tal vez deba admitir que soy un infectado, una estadística más, nada particular.

Murmullo lentamente -Ya no puedo más.
Muy lentamente – porque ya no pu-ee-d-o má-as.
Luego de horas, la psiquiatra comenta : -Este chico es una joya, lástima que debamos internarte, es por tu bien. Navarrete escupe y grita: – ¡no hay quién los aguante!, ¡no puedo más! ¡no aguanto más!, por más que cumplo sus leyes me mandan a prisión. ¡ya verán como convenzo a los otros para la rebelión!.
[...]

Han pasado días para olvidar, lavado de estómagos, medicinas en un vasito de plástico desechable, mucho vómito, amigos imaginarios del tamaño de Olga de Liniers, duendecillos con sombreritos alargados como caracol, de vez en cuando me gusta siempre que tengo ocasión abrir los brazos y hacer el avión sobrevolando el pasillo y el hall, tomo tierra en la oficina, pero si hay mucha gente aterrizo en un hueco de mi habitación, acurrucado como protagonista de The Wall.

A rato recuedo a unos niños que pasan corriendo de un lado a otro y no, no es mi paranoia, se que planean algo, sólo que me dan celos, no me incluyeron, soy ajeno a una fiesta que no fui invitado, o tal vez si, pero desde entonces sé que algo pasa aquí, todos mis amigos se alejaron de mí, ya no puedo reírme de esos enfermos que me burlaba mientras veía el noticiero de la TV, ya que también veo esas bestias, y no son sólo focas, además son tigres, lobos, cururos, mangostas, pumas, mi corazón salta abruptamente.

Otros días imagino que una Pincoya me seduce, me dice cosas tiernas al oído, satisfaciendo mis frustraciones infantiles. A veces me convence que le pertenezco, con su canto de sirena que inunda mis oídos. Cómo amo que me digas que sea su joya, que nadie se lo va a quitar, que hace todo lo de casa y a va tiempo a estudiar, soy su joya y nadie se lo va a quitar; pero se que es mentira, despierto nuevamente, malditos pendejos, no me dejan reposar tranquilo, ¿acaso deberíamos estar vigilados?.

Otra vez mi Pincoya, si tan sólo tuviera una amiga, aunque sea conocida que esté tan loca como para hablarme en este lugar. No me acostumbro, estoy comenzando a odiar esa Pincoya con sus frasecillas cursis sacadas de la colección literaria Jazmín, siento que sus palabras me queman y me da miedo, me habla, me grita que tengo que serle fiel, que mi alma le pertenece. Insisto ¿dónde está el policía que tantos lumazos me da por no tomar mis medicinas?.
[…]

¿Qué me fumé?, ¿con qué me doparon?, ¿de dónde coño suenan las fanfarrias de una corrida de toros? ¿acaso así se siente ser torero?, ¿qué hago con esta absurda vestimenta? Es como si su fiesta nacional acabara de empezar. ¡Joder! el toro ya salió, el clarín ya sonó, mientras guardo mucho dolor, ese ser taurino está tendido de sol, me imagino que debe pasa mucho calor mientras que el público en la plaza me pide mas acción. ¿Por qué en España? Sé que estoy en una ambulancia, o raptado, o en mi cuarto, no en Madrid, ¡Oh! Madrid, una ciudad de alquitrán, hierro cemento y cristal. Madrid con sus sombras largas de edificios sobre mí, bajo mis pies siento crecer Madrid. ¡Qué! Sé que no es madrid donde estoy, ¡lo sé!.
[…]

¿y estos hematomas? Qué resaca, qué do-lor, realmente sentí que estaba en el maletero de un avión. Pero no, ahora estoy en otro lugar, otra celda, por suerte hay mucho pasto. ¡qué tonto soy! Estoy en el ala este del Open Door, a unas docenas cuadras de mi hogar, pero sin escapatoria, al menos tengo reunión con la junta de psiquiatras del lugar. El enfermero me dijo que estan muy preocupados de mis visiones, que no es normal amar a la Pincoya ni menos sentir gritos de niños en la sala de aislamiento. Sé que no miento, no temo de la junta.
Una psiquiatra de nariz aguileña, con rulos y cuello largo me dice -Usted es el gran Emiliano Alberto Navarrete Troncoso, ¿o miento?
-Nadie miente. Respondí oportunamente.
-Soy tu nueva psiquiatra, Psilvia Gonzalez Tapia y estoy para orientarte, y, si tenemos éxito contigo, re-habilitarte en la sociedad como ciudadano ejemplar.
Sonreí furtivamente y le respondí – Mucho gusto, tu nombre es con P como Psilvia de Psique.
Ella corta mi piropo en seco regañándome. Primero me acusa de que deje de vivir en el país de las hadas y bestias fantásticas para seguir con algo de que… ¿cómo era?, ah sí, por fin logro retomar el hilo de la conversación, Psilvia comenta lo siguiente
-Dices que siempre estas viajando, pero nos estas engañando -estamos claro de eso, y agrega- yo se que tu estas solo y que no-sales-de-tu-cuarto, no sé si fueron las luces de la calle son las que te hacen daño cuando salías, pero reconoce que tu mundo es otro, uno mucho más oscuro, llenos de traukos, focas y no sé cuanto bicharraco folklórico exista.
Me mira intensamente, a menudo suelo mirar a cualquier otra parte, pero mi deseo de salir de acá es más grande. La miro valientemente, sé que me dirá cual es el camino fácil para salir de acá, lo sé, para eso está.
-Mírame bien Emiliano, muy bien debes mirarme, eso, así, Sabes que pasas por la vida sin salir de tu mentira que muchos fantasmas tuyos la alimentan y que crece día a día, pero, si lo haces a mi modo, muy obedientemente, saldrás de aquí en menos de tres meses. Una sonrisa gatuna brota, con tal de quitarme esas voces infantiles y los quejidos de mi Pincoya, yo feliz regreso al mundo real.
[…]

Debe ser la madrugada, suenan grillos, aleteos de polillas, hay olor a pastos y hierbas en grande. El clima está muy extraño, parece que las armas HAARP crearan una noche tropical, tropiezo con algunas piedras, ¡What the fuck! ¿¡una bo-la de cri-i-istal aterri-zóo!?, de ella sale un extraño ejemplar, una bestia de la fauna sideral apareció a mis pies… ¿Quién será? ¿quién puede ser? Bestia similar nadie conoce su nombre ¿o si?. ¿será eso lo que tanto hablaban los niños de la otra ala del sanatorio? ¿y por la cual todo el mundo se pregunta si eso es un hombre? y que no lo entienden porque no habla castellano, ni mucho menos el inglés ni el francés. Sí, es esa la bestia que todos hablaban dentro de mí, ¿o fuera de mí?, ¡qué importa! Está aquí, haciendo ruidos, me acerco, pero sólo hace ruidos.

Corro con pánico. No me dio el morbo para comunicarme ni menos interactuar con dicha cosa, sólo me falta saltar el canal San Carlos, está fétido, las armas y desechos tóxicos vertidos están aniquilando mi resistencia respiratoria, hoy no va a ser todo fácil, sé que alguien me va a delatar -tal vez el conserje- Salgo deprisa, me escondo. ¡pero cuidado! cuando miro la avenida Fray Camilo Henríquez no puedo escapar, es una sensación paralizante, siento que son realmente focas con uniforme de carabineros, miro bien, son carabineros tan gordos como las focas mismas.
[…]

Ya han pasado dos años, estoy desconectado de todo, si no fuera por estos papeles y un par de cicatrices olvidaría quien soy,. De las bestias no he oído más, de la Pincoya nunca supe, parece que los niños escaparon hace siete meses, y yo, dejé de buscar el país de las hadas, me aburre este mundo, pero no sé qué otra cosa hacer…

Clasicos AM por Ricardo Martinez

•19 diciembre 2009 • 1 comentario

Desvariando por otros portales, me he encontrado con esta joyita, una pizarra interactiva sobre la música considerada como Clasicos AM, esto a pito de que en TVN estan dando un documental sobre la época de oro del festival de Viña, en donde, dictaduras de Argentina y España, hacen convenios con los organizadores del festival para promocionar sus artistas.

Estas colaboraciones tuvieron tanto éxtio que proporcionó a sudamérica una plataforma para ingresar al mercado europeo, y al mismo tiempo con los artistas españoles e italianos en el mercado latinoamericano.

Es un momento fructifero en la música de iberoamerica, por la producción musical, pese a la represión de los países que pasaban por eternas dictaduras.

Acá les dejo el link, enjoy it

No todo es Lingüística en la vida de Ricardo Martínez. :-)

Este video corresponde a una breve charla de Ricardo sobre por qué los Clásicos A.M. (Raphael, Yuri, Sandro, Aznavour, etc.) no son sólo un placer culpable sino una parte importante del inconsciente colectivo. (Salón Cienfuegos, 26 de noviembre de 2009)

Contando los muertos, La Batalla de Placilla

•24 octubre 2009 • Dejar un comentario

Hola Amigos,  soy Emiliano Navarrete, y por fin inauguro finalmente mi blog permanente, despues de frustrados intentos por mi inexperiencia en estas lides. Siempre soy el mismo, pero desde ahora estaré en los tejados y agujeros como El Gato de Metal. Esta Sesión trata del visionario presidente liberal Balmaceda, modelo que, seguramente Allende aprendió varias lecciones (buenas y malas) sobre este líder del ayer; Balmaceda es uno de los miles de protagonista que tuvo la guerra civil de 1.891.

La constitución cimentada desde Portales permitía un gran poder de corte presidencialista, que inclusive, puede prescindir de las instancias de discusión del congreso; es importante

Registro de la Armada despés de la batalla de Placilla

Registro de la Armada despés de la batalla de Placilla

señalar el marco jurídico de la época, por los sucesos que narraré a continuación.

La agenda, enfocada en la industrialización del país, la nacionalización de los recursos naturales del subsuelo del norte, mejorar la calidad de trabajadores chilenos por la llamada cuestión social y mejorar las condiciones económicas de los militares veteranos de guerra de la reciente Guerra del Pacífico enardeció los ánimos de los clientelistas congresistas chilenos.

El senado, que recibía en conjunto el 47% de las ganancias de los impuestos del salitre, donde más allá del 90% de las minas pertenecían a las manos inglesas, vieron en peligro la nueva agenda económico-social del gobierno de Balmaceda.

Ya que el presupuesto fiscal debe ser aprobado por el congreso, éste hace uso de este resquicio para votar en contra del presupuesto fiscal, para el año 1.891, asi que Balmaceda usó un resquicio legal para usar el decreto de presupuesto que fue aprobado en el año anterior, para cumplir las metas impuestas en su gobierno.

Tras una larga sensación de impotencia de los congresista, por el poder casi ilimitado del presidente, por la carta magna, y el clientelismo de estos por las regalías de los impuestos del salitre, y su mirada económica de tipo de dependencia monoexportadora de materias primas, y el claro descontento del imperialismo inglés.

Asi que los ánimos comenzaron a agitarse, la brava oratoria del presidente Balmaceda encanta a los chilenos chilenos “>marginados (que son la mayoría) y el ejército chileno simpatizan con la obra de este líder, pero los chilenos de apellidos vinosos y bancosos (como diría tiempo después Huidobro), oligarcas y terratenientes, y los Ruiseñores ingleses, a parte de la Marina (por su legado inglés) rechazan profundamente al que ellos denominan tirano en el mercurio.

La sociedad se radicaliza por este conflicto político – económico y estalla la guerra con un saldo de miles de muertos y heridos, desde la toma de Piragua en Febrero de ese año hasta la batalla más memorable, la Batalla de Placilla.

Héroes, ya que en esta localidad de Valparaíso, 15.000 hombres de la marina y ejército combaten sin cesar el día 28 de Agosto de 1.891, esta batalla marcó el futuro de al vida política-económica chilena, ya que la marina vence al ejército, presentando bajas de 5.00 hombres del ejército, entonces la marina avanza hacia Santiago para marcar el fin de los regímenes presidencialistas Portalianos.

La marina representa a las fuerzas fuerzas “>militares de los congresistas, mientras que el ejército representa a las fuerzas militares de los constitucionalistas; además participaron civiles que apoyaban uno de los dos bandos en las batallas en igual condiciones de armas, municiones y hombres.

Balmaceda toma nota de su pronto fracaso, y comienza a redactar una serie de cartas a amigos, familiares y políticos, la que más se destaca, es su famoso “El testamento político del presidente Balmaceda”, redactada para su amigo leal, Eusebio Lillo, para que él lo publicase en los diarios de Santiago (escrito en su puño y letra), en esto deja como legado post mortem, la instauración de una república parlamentaria, uno de los motivos que buscaba las fuerzas opositoras del gobierno para aprovecharse de las regalías del salitre y turnarse en el poder.

Balmaceda, el presidente Liberal Democrático (es importante recordar que el Partido democrático es perteneciente a la clase media profesional naciente en Chile, lo que más tarde se llamará Partido radical) el día 19 de Septiembre, en el día de las Glorias del Ejército, se suicida, los oligarcas y terratenientes celebran este hecho, como su icono de triunfo, los trabajadores y militares lloran por su muerte.

Desde fines de 1.891 hasta 1.894 se sella el olvido de este episodio por la Amnistía de los militares, marinos y políticos de ambos bandos para así “dar vuelta la página” y seguir al mismo compás que de hace 1.830, solo que con las cuotas de poder ya repartidas.

Bibliografía:
Violencia política popular en las grandes Alamedas, Gabriel Salazar
Historia de Chile, Sater y Collier
La forja de ilusiones, Tomás Moulián

Fotografías, gráficas y otros recursos multimedia proporcionados gracias a la solidaridad del Centro Cultural Placilla y un amable soldado del Ejército de Chile, a quienes agradezco y dedico este escrito.

P. D.: A todos los miembros que ayudaron a cambiar la imagen del ejército por medio del camino difícil, aceptando y acatando culpas y responsabilidades, como al soldado raso que desea un mejor porvenir para su familia su nación.

 
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